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abril 25, 2018 3 translation missing: es.blogs.article.read_time


No te preocupes, es común que la hora del baño para niños pase del amor al caos. Una mamá nos comparte cómo puede convertirse en una actividad muy, pero muy divertida.

Desde que tengo hijos, mi vida dio un giro de 360 grados; sí, la vuelta completa. Siempre he sido una persona de costumbres y rutinas, y cuando los niños llegan a casa, es más difícil mantenerlas. Debo confesarles, la hora del baño para niños era una de mis peores pesadillas. Todo el proceso lo era. Desde corretearlos por las habitaciones para quitarles la ropa, batallar primero con uno en la regadera mientras el otro parecía tener el superpoder de duplicar el tiradero afuera, sacar a uno para meter al otro: era como lidiar una batalla en pleno campo de guerra.

Cuando mi primer bebé nació, disfrutaba mucho bañarlo en su tina especial. Él se relajaba y lo gozaba enormemente. Y yo con él. Después del baño le daba una última toma de leche y se iba a dormir. Luego él fue creciendo y tuve un segundo bebé. En ese momento debes casi partirte a la mitad para darle atención a ambos. Mientras yo bañaba a mi hijo mayor en la regadera -porque ya no cabía en la tina de bebés-, mi esposo entretenía al más pequeño. Luego vestíamos al mayor y llenábamos la tina para el bebé. Al acabar, una vez que ellos ya estaban bañados, empijamados y listos para irse a dormir… yo estaba lista para lo mismo, pero aún me faltaba hacer mil cosas.

Ahora mis hijos tienen cuatro y dos años. Pensé que la mejor idea sería bañarlos juntos, en la regadera. No les voy a mentir, no sé cómo acabé un día yo adentro de la regadera, con ropa, empapada y furiosa, tratando de enjabonarlos a los dos. La hora del baño era una pesadilla. Mi esposo y yo comenzamos a plantearnos qué hacer, cómo alivianar ese momento que, en lugar de ser de relajación para irse a dormir, se nos había convertido en uno de los menos deseados del día.

Una solución práctica

La casa donde nosotros vivimos es muy pequeña y, como es la realidad de muchas personas, no es nuestra, la rentamos. Hacer la inversión de colocar una tina para que fuera más fácil bañar a dos niños nos parecía una locura. Además, en otra confesión, no me sentía cómoda con el desperdicio de agua. De por sí cuando yo me baño hasta cierro las llaves para enjabonarme. Entonces, gracias a la recomendación de una amiga, supimos de las tinas Tubbies. En verdad, mientras les cuento esto, una sonrisa se esboza en mi cara… nuestra vida volvió a dar un giro de 360 grados.

El baño se ha convertido en un disfrute para mis hijos. Antes huían porque no querían pasar cinco minutos bajo un chorro de agua, ahora hasta me corretean: "mami, ¿ya nos bañas?". Ellos pasan un rato fantástico en la tina que, además, no costó nada instalarla, fue súper fácil y si un día nos mudamos de casa, nos la llevamos. Gasta muy poca agua y también la atiborran de juguetes: han creado historias fantásticas de piratas, tiburones y sirenas en cada baño. Ya no sufro para bañarlos, me toma súper poquito y luego solo me quedo mirándolos, me regocijo con sus carcajadas e historias.


Un regalo para cada mamá

Ahora, cada vez que alguien va a tener un bebé y me piden recomendaciones, o cuando mis amigas me preguntan "¿cómo le haces?", les mando directo el sitio de Tubbies. Si no te convence ver las tinas en su sitio web, ya tienen una tienda para que tú puedas ir a verlas y decidir cuál te conviene más, ¡te la puedes llevar hasta en tu camioneta! Si no tienes coche o prefieres que te ayuden con el traslado, ellos te la mandan y cualquier problema que tengas, te envían a un experto para ayudarte.

En la hora de baño para niños, mis hijos y yo pasamos de acabar todos mojados, enojados y agotados a esperar ese momento con gran emoción, porque nos divertimos y terminamos súper contentos.

Si quieres saber más sobre las tinas de Tubbies, entra aquí. https://tubbies.mx/ 
Están diseñadas para niños de 8 meses a 8 años de edad.

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