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enero 04, 2018 2 translation missing: es.blogs.article.read_time


Por supuesto, para iniciar con el pie derecho el año, no vamos a dejar pasar la oportunidad de continuar formando este espacio de lectura con temas que son de interés para todos los que tenemos niños. Mis hijos tienen cinco y dos años y quiero platicarles de algo que me pasó y creo que todos lo vivimos. Cuando tienen un poco más de tres años, los pequeños empiezan a experimentar con la imaginación: la incluyen en sus juegos y de repente los oímos que los dinosaurios hablan o que van en una nave espacial. Es fantástico que exploren e imaginen y debemos alentarlos lo más posible, a veces, creando nosotros nuestras propias fantasías y jugando con ellos. También aproximadamente a esa edad, se darán cuenta de que cuando duermen, sueñan.


Les súper aconsejo que por las mañanas les pregunten a sus hijos e hijas: "¿qué soñaste?" A veces se acordarán y les contarán, otras de plano inventarán, a mí me ha pasado que André me repite constantemente un sueño que nunca tuvo, pero con tal de responderme algo, me lo platica una y otra vez. Por supuesto, también existen sueños feos: las pesadillas. Todos las hemos tenido y la sensación que producen es muy desagradable; como adultos, nos alivia despertarnos y a veces el miedo o la tristeza se nos quedan un tiempo. Ahora tratemos de imaginar lo que siente un niño, que no acaba ni de entender qué es lo que pasa. Se despiertan entre gritos, llorando; lo principal si sucede esto, es que de inmediato los consolemos, nada te hace sentir tan bien como un abrazo. Después hay que explicarles que fue sólo un sueño, que no fue real. A veces se calmarán, otras no.

Al igual que las fantasías y los sueños, los niños pequeños irán cobrando conciencia de lo que es el miedo. Hay también que ayudarles. De repente, de la nada, puede ser que empiecen a temer de cosas que antes no les daban miedo, como la oscuridad, las tormentas eléctricas o los monstruos. Comprendámoslos, hablemos con ellos, acompañémoslos en esos momentos incómodos. Si tu hijo te dice que le tiene miedo a la oscuridad, es muy sencillo adquirir una lamparita para su cuarto, explicarle que lo único que cambia es que no puede ver, pero que tú estás cerca; esto le ayudará a enfrentar el temor.


La primera pesadilla de mi hijo fue sobre un dinosaurio muy grande que lo perseguía, se despertó gritando y llorando. Yo lo abracé y le expliqué que era un sueño, me quedé con él hasta que se volvió a dormir y por la mañana platicamos. Le recordé que los dinosaurios dejaron de existir hace mucho tiempo y se quedó más tranquilo. Algunos chicos tienen más problemas e incluso llegan a experimentar pesadillas recurrentes. Es súper importante que los apoyemos a enfrentarlas. Si es necesario, incluso llevarlos a alguna terapia o con su pediatra. Para enfrentar sus miedos deben platicarlos, entenderlos y esto puede tomar algún tiempo, nuestro trabajo como padres es ser comprensivos y darles todo nuestro amor.

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